Parece que hubiera caído una letal bomba en la concurrida Plaza Italia, ahora renombrada Plaza de la Dignidad y epicentro de masivas manifestaciones sociales en Santiago de Chile. Protestas que comenzaron el pasado 18 de octubre por el aumento de las tarifas del metro, han sido solo una chispa para desvelar la gran desigualdad económica del país sudamericano.   

Durante los últimos 30 años Chile ha sido la cara bonita de América Latina. El país ha crecido económicamente, ostentando el mayor PIB per cápita de la región, US$25.675. Pero muy debajo de ese bucólico panorama, se escondía una cruda realidad con míseras pensiones, alto costo en medicamentos —uno de los más altos del mundo— en salud y educación. En definitiva, un altísimo costo de vida para una población que recibe un sueldo mínimo que roza los US$400.

Las protestas pasaron de ser meros hechos aislados hasta alcanzar dimensiones masivas. El gobierno no podía ocultar —ni cancelar— los focos que se extendían en cantidad y agresividad. En un punto, las estadísticas llegaron a contabilizar mas de 1.000 Cajeros automáticos destruidos y los ojos del mundo veían como el "oasis" que describía el presidente Piñera, lentamente se convertía en un territorio de "guerra".

Las consecuencias de esta revuelta, se hacen evidentes: la violencia en las calles, junto al desconcierto político, hundió al peso chileno a su menor valor desde 2002, hasta alcanzar los 786 pesos por dólar. Esta depreciación de la moneda local, llevó a algunas personas a buscar alternativas para mantener estabilidad de sus ahorros. 

En Decrypt hablamos con Guillermo Torrealba, fundador del exchange Buda.com, quien nos explicó que “el peso chileno llegó a estar un 20% devaluado desde que estalló esta crisis. En Buda notamos un mayor movimiento de compra de crypto en nuestra plataforma, pero el chileno es aún muy comedido, no es como el argentino, que busca alternativas a su moneda”.

Buda.com, fundada en 2015, es una de las mayores empresas de compra y cambio de criptodivisas en Chile. Su negocio se ha expandido a Perú, Colombia y Argentina, sin embargo, el chileno sigue siendo su principal mercado, a pesar de que los bancos han cerrado sus cuentas y torpedeado sus operaciones.

En la actualidad, Buda.com cuenta con 50 mil clientes activos, que se han enterado por el boca a boca. El mayor problema para avanzar más rápidamente es la desconfianza y el desconocimiento. A pesar de que en esta crisis social en el país han surgido cabildos ciudadanos, que se reúnen en plazas o parques públicos para debatir distintas ideas; desde la educación hasta la economía, nadie realmente se ha cuestionado pasar a una alternativa monetaria. 

La industria de criptomonedas ha avanzado un tramo largo de una carrera con muchos obstáculos

Y es que Torrealba asegura que sus principales trabas han sido los bancos, “todos cerraron nuestras cuentas el año 2018. Hemos demandado a estas instituciones ante el Tribunal de Libre Competencia, que de momento nos está dando la razón, para mantener nuestras líneas abiertas”. Y esta reticencia bancaria se ha extendido con acritud a los medios de comunicación, “el Diario Financiero, principal medio de comunicación de finanzas, no escribe nada positivo, porque recibe financiación de los bancos. Y en muchos de estas instituciones, como el Banco de Chile, se le ha prohibido a sus empleados comprar criptodivisas”, asegura el emprendedor.

Las dificultad con los bancos no es exclusivo de Chile, Buda.com contaba con el 50% del mercado en Colombia y tuvieron que despedir a todo su equipo después de que los bancos también clausuraron sus cuentas.

A pesar de todos los obstáculos, Buda.com sigue creciendo. Actualmente cuentan con 15 empleados en plantilla y esperan progresar con mayor fuerza en toda América Latina. Torrealba cree que el tiempo “nos dará la razón”, y que lo que está ocurriendo en Chile es sólo la punta del iceberg de todo un sistema capitalista que hay que reformar.

Sin ir muy lejos, Chile ha sido el laboratorio del sistema neoliberal que instauró el Nóbel de Economía, Milton Friedman, a través de un grupo de jóvenes estudiantes chilenos de la Universidad de Chicago, conocidos como los ‘Chicago Boys’. 

Por los fallos de este sistema, es que el fundador del exchange más grande de Chile está muy de acuerdo con el estallido social en el país. “Si bien teníamos un modelo que funcionaba, más o menos, tenemos grandes desafíos. Nada cambiará rápidamente, con mi empresa tenía mayores proyecciones cuando partí hace cinco años, pero es que hoy me doy cuenta de que la magnitud del sistema que queremos cambiar es enorme. Yo había subestimado la complejidad de todo lo que tratamos de cambiar”, sentencia.