El Bitcoin ha superado recientemente los $60.000 dólares por primera vez, consolidando su posición como el "perro grande" de las criptomonedas. Ha sido adoptada por distintos grupos como políticos, estrellas de la NFL y el CEO de Tesla, Elon Musk.

Y el hecho de que la criptomoneda sea totalmente digital hace que, en teoría, sea la moneda más ecológica que el mundo haya visto jamás. Después de todo, a diferencia del papel moneda, no hay que cortar árboles para crear Bitcoin.

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Pero la gente y la prensa están cada vez más preocupados por el hecho de que Bitcoin consume una enorme cantidad de energía.

The Guardian publicó un vídeo explicativo sobre "Por qué Bitcoin es malo para el planeta". Reuters criticó recientementea Elon Musk por abogar por la energía limpia y al mismo tiempo invierte $1.500 millones de dólares en la "exhaustiva energía” de Bitcoin, especulando que "podría complicar el objetivo de cero emisiones de la compañía." Un artículo de opinión en el Washington Post declara que "comprar un Tesla con Bitcoin sería poco amigable con el medio ambiente".

Un reciente análisis de la Universidad de Cambridge concluyó que Bitcoin consume más energía en un año que Argentina. Ese mismo análisis sugirió que si Bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más consumen energía en el mundo.

Minería de Bitcoin. Imagen: Shutterstock

Lo que aún no está claro es cuánto contribuye Bitcoin a la huella de carbono total del mundo. Casi cualquier uso de Internet hoy en día—enviar un correo electrónico, navegar en las redes sociales, enviar dinero en línea a través del banco—contribuye a las emisiones de carbono de la humanidad.

Cuando se pone en contexto, ¿es el consumo de energía de Bitcoin un gran contribuyente a las emisiones de carbono, o es una exageración hablar del miedo de Bitcoin como un villano ambiental?

Huella de carbono de Bitcoin: Los datos

El consumo anual de energía suele calcularse en teravatio-hora (TWh). Se trata de una unidad de energía que equivale a la producción de un billón de vatios durante una hora, y se utiliza para hacer un seguimiento del consumo anual de energía de países enteros.

Y la cifra de Bitcoin está en constante cambio. El Centro de Energías Alternativas de la Universidad de Cambridge utiliza un índice llamado Índice de Consumo Eléctrico de Bitcoin (BECI por sus siglas en inglés) para calcular el consumo de energía de Bitcoin. El BECI se actualiza cada treinta segundos y proporciona una cifra estimada de consumo de energía junto con un límite teórico superior e inferior. En el momento de escribir este artículo, el BECI está en 129 TWh. Las estimaciones máximas y mínimas varían mucho, y actualmente son de 444 TWh y 40 TWh, respectivamente.

Entonces, ¿qué significa realmente la cifra estimada por el BECI en términos de la huella de carbono de Bitcoin? ¿Y cómo se compara la huella de carbono de la criptomoneda con otras grandes fuentes de emisiones de carbono?

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Índice de consumo eléctrico de Bitcoin de la Universidad de Cambridge. Imagen: Universidad de Cambridge

Poniendo en contexto el consumo de energía de Bitcoin

Para calcular la huella de carbono real de Bitcoin, tenemos que convertir los teravatios hora (TWh) en toneladas métricas de emisiones de dióxido de carbono (Co2). Esto también permite comparar la huella de Bitcoin con la de otras industrias de alto consumo energético.

Calcular esto es complicado. Hay que tener en cuenta algunas variables y supuestos clave, sobre todo el tipo de energía que se utiliza.

La Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU. ofrece una calculadora que nos ayuda a recorrer parte del camino. Puede utilizarse para saber cuál sería la huella de carbono de Bitcoin si todos los mineros del mundo utilizaran medios de producción intensivos en carbono y excluyeran todas las formas de energía renovable como la hidroeléctrica.

De acuerdo a un informe de septiembre de 2020 del Centro de Finanzas Alternativas de Cambridge, el 39% de la energía de la criptomoneda es renovable. Mientras tanto, CoinShares estima que la cifra llega al 77,6%. Es una gran discrepancia. (Y hay que tener en cuenta la fuente: CoinShares, una gestora de criptomonedas, tiene las manos en el juego de restar importancia al impacto medioambiental de Bitcoin).

Si utilizamos de forma conservadora la estimación del 39% del estudio del Cambridge Centre, 78,7 TWh del total anual de 129 TWh de Bitcoin se basan en energía no renovable. Por lo tanto, según la EPA, el consumo de electricidad no renovable de Bitcoin equivale a 61.000 millones de libras (más de 27.669 millones de toneladas) de carbón quemado, al consumo medio de electricidad de 9 millones de hogares durante el año, o a 138.000 millones de millas (más de 222.089 millones de Km) recorridas por un vehículo de pasajeros medio. Para tener una perspectiva, la mayor distancia de Plutón a la Tierra en cualquier momento es de 4.600 millones de millas (más de 7.402 millones de km).

Bitcoin y el medio ambiente. Imagen: Shutterstock

También es importante saber dónde se produce este consumo. Sabemos que la minería de Bitcoin es un gran negocio en Asia, y empresas como Bitfarms lideran el camino en Norteamérica. En 2019, un estudio publicado en la revista científica Joule estimó la huella regional de Bitcoin mediante el seguimiento de las direcciones IP, y descubrió que casi el 70% de la energía de la minería de Bitcoin se consume en Asia, mientras que el 17% ocurre en Europa y el 15% en Norteamérica.

Los defensores de Bitcoin se apresuran a señalar que gran parte de la minería de Bitcoin utiliza energía limpia para alimentar la red, sobre todo en zonas de China donde la energía hidroeléctrica genera la mayor parte de la electricidad utilizada para la minería de Bitcoin. Pero la minería de Bitcoin también tiene lugar—como señala el estudio de Joule—en regiones que dependen en gran medida de la energía del carbón, como Mongolia, donde el gobierno propuso recientemente el cierre de granjas de minería de Bitcoin.

¿Cómo se compara Bitcoin con otras fuentes de emisiones de carbono?

Según el Proyecto Global de Carbono, el mundo produjo 34.000 millones de toneladas métricas de emisiones de carbono en 2020. Esto es unas 620 veces más que las emisiones de carbono medias anuales estimadas actualmente para Bitcoin (si se utiliza la estimación del 39% de energía renovable del Centro de Cambridge para Bitcoin). Por lo tanto, Bitcoin representa una mínima porción de la huella de carbono total del mundo.

Emisiones de carbono. Imagen: Shutterstock

Entonces, si la huella de carbono de Bitcoin es tan baja en comparación, ¿a qué se debe todo este alboroto? Una de las razones por las que Bitcoin recibe tantas críticas por su uso de energía es porque es mucho menos amigable con el medio ambiente que las monedas alternativas—divisas del gobierno.

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Según una investigación realizada el mes pasado por Digiconomist (que alberga el BECI), el consumo de energía de una transacción de Bitcoin es el mismo que el de 453.000 transacciones de Visa. En el lenguaje de la huella de carbono, esto significa que una transacción de Bitcoin es 710.000 veces más "sucia" que una transacción de Visa.

Pero el Bitcoin no sólo da la talla frente a las transacciones de Visa. Tampoco parece tan verde cuando se compara con algunos de nuestros aparatos cotidianos.

Por ejemplo, las emisiones de carbono anuales de Bitcoin equivalen actualmente a 7.000 millones de teléfonos inteligentes cargandose—energía suficiente para que cada persona del mundo tenga un iPhone. Además, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), todos los centros de datos físicos del mundo consumen aproximadamente 200 TWh, es decir, alrededor del 1% de la demanda total de electricidad del mundo al año. Eso es actualmente más que el Bitcoin, pero no por mucho.

Minando con energía hidroeléctrica

Bitfarms—la mayor operación de minería de Bitcoin en Norteamérica—está a la vanguardia del desafío del uso de energía de Bitcoin. En particular, Bitfarms no está quemando carbono para alimentar su operación de minería en este momento—todo es hidroeléctrico.

Pero no está claro que Bitfarms pueda quedarse definitivamente con la energía hidroeléctrica, como reconoce el presidente Geoff Morphy: "A medida que nos expandimos, ¿podemos quedarnos con la hidroelectricidad pura? No lo sabemos", dijo a Decrypt. "Si cambiamos a algún tipo de carbón porque el mundo tiene una oportunidad en la que hay un excedente en alguna parte, y podemos aprovechar ese excedente, entonces lo haremos".

Morphy añadió que Bitfarms nunca utilizaría carbón para alimentar sus operaciones y que, en cambio, buscaría el gas natural como alternativa. Pero también enmarca el uso de la energía como un mal necesario para la industria de la criptomoneda. "Es probable que siempre consumamos mucha energía", dijo Morphy. "En el esquema de importancia, es necesario para impulsar la economía descentralizada".

Y parte del futuro consumo de energía de Bitfarms podría tener lugar en Sudamérica, donde, según Morphy, la empresa está considerando la posibilidad de expandirse. Eso significa inevitablemente un mayor consumo de energía, pero también ofrece a esa región—que atraviesa un periodo económico tremendamente difícil—una oportunidad de crecimiento.

"Si nos instalamos ahí e invertimos cientos de millones de dólares en esa zona y empleamos a cientos de personas en una nueva instalación, eso también es devolver algo a esa zona", dijo Morphy.

Mirarse en el espejo

Muchos de los grandes de Bitcoin descartan el impacto medioambiental de la criptomoneda, argumentando que no debería ser un problema.

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Pierre Rochard, estratega de la bolsa de criptomonedas Kraken, describió a los acusadores de Bitcoin como intelectualmente perezosos. "Escuchen a los científicos, miren los datos, no politicen los hechos. Bitcoin es bueno para el medio ambiente", tuiteó.

La directora de estrategia de CoinShares, Meltem Demirors, dijo a Decrypt que el argumento moral contra el uso de energía de Bitcoin no coincide necesariamente con su consumo real, ni con su utilidad.

"Las luces de Navidad son un uso horrible de la energía, y sin embargo no hay ningún policía de la energía que diga a la gente que las apague", dijo, y añadió: "Los mercados libres dictan dónde y cómo se capta y utiliza la energía. Bitcoin es la única herramienta que conocemos que puede ser efectivamente una batería de dinero para convertir la energía renovable varada en valor económico."

Y el "Cripto Twitter" está lleno de gente que, en broma o no, se encoge de hombros ante el impacto medioambiental de Bitcoin con un solo tuit. "Que un banquero diga que Bitcoin es malo para el medio ambiente es el colmo de la hipocresía", tuiteó un usuario de Twitter llamado Morpheus, y añadió: "Aprende a ver a través de las mentiras y la manipulación de esta gente".

Los fanáticos del Bitcoin también suelen replicar que comparar el uso de energía de Bitcoin con las transacciones de Visa u otras máquinas que consumen mucha energía no es una comparación justa.

La red de Bitcoin encapsula toda la energía necesaria para que el sistema funcione—creación, seguridad y transporte. Sin embargo, el sector bancario tradicional no es tan unidimensional. Un procesador de pagos como Visa es sólo una parte de un sistema más amplio, por lo que una mejor comparación incluiría el coste de la impresión de dinero—que se ha estimado que demanda 5 TWh de energía al año—el costo de los servidores de los bancos centrales, el costo de la seguridad física y el transporte del dinero, y muy arriba temenos los procesadores de pagos como Visa.

Después de todo, ¿qué es un sistema de pagos sin un sistema bancario?

"¿Cómo podemos cuantificar de forma real y precisa las emisiones de hidrocarburos procedentes de la extracción, el transporte, la fabricación y la instalación de una cámara acorazada bancaria con puertas de acero de varios metros de grosor a través de las cadenas de suministro mundiales? ¿Con qué precisión podemos cuantificar las emisiones de carbono de las flotas de camiones de Guarda que funcionan con combustibles fósiles?" dijo a Decrypt Jesse Phillips, director de desarrollo de negocios de Binance Pool. "Basado en la falta de transparencia y centralización en el sector bancario, estos costos son mucho más difíciles de cuantificar con precisión".

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El sector bancario tampoco ha sido muy verde. Imagen: Shutterstock

Pero incluso así, la red Bitcoin no parece tan buena. Phillips tiene razón en que es difícil cuantificar el impacto medioambiental total de la industria bancaria, pero algunas estimaciones siguen sin favorecer a Bitcoin frente a la banca tradicional.

Este post de 2017 de Hacker Noon, escrito por Carlos Domingo, CEO de la empresa de cumplimiento de criptomonedas Securitize, sugiere que las secciones del sistema bancario tradicional, como los cajeros automáticos, demandan aproximadamente 100 TWh al año. Esta cifra está 29 TWh por debajo de lo que consume actualmente la red de Bitcoin, según el BECI.

Y, con toda probabilidad, este problema no hará más que crecer a medida que Bitcoin siga ganando terreno en la sociedad mayoritaria. Los partidarios de Bitcoin tienen que mirarse al espejo y ser honestos sobre los retos y la mala imagen de su industria.

¿Qué sigue para Bitcoin?

Recientemente, Bitcoin ha dado grandes pasos hacia la adopción generalizada.

Empresas como MicroStrategy y Tesla han invertido miles de millones en Bitcoin, Tesla y PayPal tienen la intención de aceptar Bitcoin como medio de pago, y Citibank predijo recientemente que Bitcoin podría convertirse en la moneda preferida para el comercio internacional.

Si Bitcoin se acerca a ese nivel de adopción generalizada, la demanda de energía para las transacciones de Bitcoin probablemente se disparará.

La idea de que el uso de energía de Bitcoin crecerá a medida que aumente su precio no es una mera suposición; los datos también la respaldan.

Un nuevo estudio realizado este mes por el fundador de Digiconomist, Alex de Vries, que tiene un máster en economía por la Universidad Erasmus de Rotterdam, calcula cuánta electricidad consume la red Bitcoin a un nivel de precios determinado. Utiliza los costos de minería como una forma de aproximar el consumo de energía, y estima que los principales costos de la minería son el hardware (aproximadamente el 40%) y la electricidad (aproximadamente el 60%). Supone que los mineros pagan por la electricidad alrededor de $0,05 dólares por KWh, una estimación que se ha utilizado anteriormente en estudios similares.

Basándose en estos supuestos, de Vries teorizó que con Bitcoin a $42.000 dólares (el precio del 10 de enero de 2021), los mineros de Bitcoin ganarían unos $15.300 millones de dólares al año y la red total de Bitcoin consumiría hasta 184 TWh al año, mucho más de lo que estima el BECI. 184 TWh al año es, de hecho, "no muy lejano de la cantidad de energía consumida por todos los centros de datos a nivel mundial", escribe de Vries, una cifra que la Agencia Internacional de Energía fija en 200 TWh.

Y el precio de Bitcoin es actualmente mucho más alto que los $42.000 dólares—está rondando los $60.000 dólares.

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En otras palabras, utilizando el método de de Vries, el consumo total de la red está probablemente ya muy cerca de los 200 TWh utilizados por todos los centros de datos del mundo. (Dicho esto, hay que reiterar que todos los centros de datos del mundo suman sólo el 1% de la demanda energética mundial).

Con 184 TWh al año, de Vries concluye que la huella de carbono de Bitcoin es ya "aproximadamente comparable a las emisiones de carbono producidas por el área metropolitana de Londres", una de las ciudades más grandes y concurridas del planeta.

Si el consumo de energía de Bitcoin crece a medida que aumenta su precio, se podría suponer que el problema desaparecería si el precio de Bitcoin bajara, porque el incentivo financiero para minar Bitcoin se reduciría. Pero no es así: Como señala de Vries, Bitmain—uno de los mayores fabricantes de máquinas de minería de Bitcoin en el mundo—anunció recientemente que ya ha agotado las existencias hasta agosto de 2021, y según un post en su sitio web, no permite la cancelaciones. Así que, independientemente de lo que ocurra con el precio de Bitcoin durante el resto de este año, la minería de Bitcoin probablemente no se ralentizará.

De hecho, según el BECI de la Universidad de Cambridge, las necesidades eléctricas de Bitcoin ya están aumentando rápidamente. Desde octubre de 2020, el consumo eléctrico de Bitcoin ha pasado de una estimación de 58 TWh a otra de 129 TWH. Eso representa un aumento de más del 120% en solo cinco meses, y al igual que el precio de Bitcoin, el consumo eléctrico de la criptomoneda ha aumentado en general desde que los inversionistas institucionales tocaron la puerta.

Así que Bitcoin se encuentra en una encrucijada. Por un lado, los poseedores de Bitcoin pueden señalar su reciente subida de precios como una señal de su atractivo sostenible para los inversionistas minoristas e institucionales.

Pero su sistema subyacente es más ineficiente desde el punto de vista energético que cualquier otra cosa que haya visto el mundo financiero. Sus partidarios pueden desestimar estas cuestiones o enfocarlas como una broma, o pueden replicar que su huella de carbono es sólo una fracción del total de las emisiones de carbono del mundo, pero el argumento depende completamente del contexto: cuando se compara con las transacciones de Visa, o la carga de los teléfonos inteligentes, Bitcoin parece cualquier otra cosa menos algo verde.

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