Una wallet con 1 Bitcoin fue hackeada a través de un ataque de fuerza bruta, pero no te preocupes: su dueño quería que fuese así.

Alistair Milne, el CIO del Altana Digital Currency Fund, tweeteó ayer que se despertó con la "mala noticia" de que 1 Bitcoin (actualmente con un valor de más de 9.300 dólares) había sido tomado de una dirección que él controlaba. Por cierto, Milne quería que le robaran este Bitcoin. Era parte de un regalo/puzzle que orquestó a través de Twitter.

Milne escribió sobre el sorteo a finales de mayo, declarando que periódicamente soltaría una pista de una frase de 12 palabras para una una wallet que contiene un poco más de 1 BTC. En un esfuerzo por evitar un hack de fuerza bruta (o la ejecución de programas para adivinar la frase inicial) Milne tenía la intención de dar las últimas 3 o 4 palabras de la wallet "de una sola vez".

Pero nunca tuvo la oportunidad porque un miembro de la comunidad fue capaz de forzar la semilla de la cartera tras la publicación de la octava pista. Al atacante le llevó 44 horas encontrar la frase semilla completa.

Milne mencionó en Twitter que esperaba hacer el sorteo más inclusivo para los "no tan expertos en tecnología". Más que un astuto regalo, este rompecabezas es también un experimento técnico sobre la rapidez con la que un atacante puede derivar una frase semilla si tiene más de la mitad de sus palabras.

Una frase semilla para una wallet de criptomonedas es una frase de 12 o 24 palabras. Esto actúa como una frase de respaldo para las claves privadas de una wallet de Bitcoin. Según algunas estimaciones, llevaría miles de millones de años descifrar estas frases sin conocer ninguna de las palabras (o letras) del mnemotécnico. Pero con cada pista y palabra que Milne publicó en este escenario, la semilla se hizo más fácil de descifrar.

Aún así, Milne quedó impresionado por la velocidad con la que su wallet de Bitcoin fue hackeada. También estaba intrigado por la alta tarifa minera de 0,01 que pagaron, diciendo que esto probablemente significa que el minero sintió la presión de moverla rápidamente para que otro participante no descifrara el código primero.