Mark Zuckerberg tiene competencia. La red social latinoamericana Taringa fue adquirida en septiembre de 2019 por la empresa de blockchain más grande de Argentina, RSK, una subsidiaria de IOVLabs, la primera plataforma de contratos inteligentes en Bitcoin. Y en sus primeros meses, bajo RSK,  ya cuenta con un nutrido equipo que planea presentar por todo lo alto la plataforma a mediados de 2020 para que tenga sentido su potencial financiero, más allá de conectar a comunidades de amigos. 

Como nuevos dueños de Taringa, el equipo de RSK pretende aprovechar esos 30 millones de usuarios de la red social argentina para introducirlos del mundo descentralizado, bien a través de las finanzas (DeFi) o bien a través de la descentralización de la identidad, permitiendoles controlar sus propios datos.

La adquisición incentivará a la comunidad de  usuarios a compartir contenido a cambio de recompensas en criptomonedas a través del token RIF de IOVLabs, que se lanzó en noviembre de 2018 y tiene una capitalización de mercado de $ 46 millones, según CoinMarketCap

Evolución trimestral del token RIF. La línea azul representa el marketcap (izq) y la verde representa el precio (der). Image: Coinmarketcap

Durante la venta privada, la compañía argentina afirma haber recaudado 22,000 bitcoins, que serían —a día de hoy— aproximadamente unos $200 millones. La adquisición de Taringa le da a RSK una base conveniente de usuarios para las aplicaciones que está desarrollando con ese capital.

No por nada, para Diego Gutiérrez Saldívar, CEO y cofundador de RSK, asegura que el principal cimiento de un sistema financiero es la moneda. En declaraciones para Decrypt en Madrid, el emprendedor aseguró que el mundo el auge de las stablecoins en el ecosistema cripto no debería extrañar a nadie.

"Bitcoin está diseñado como un oro digital, pero al faltarnos esa representación de los activos estables, de monedas con paridad con divisas nacionales de cada país. Lo que nos da los stablecoins es un puente para conectar la economía crypto con la tradicional, y eso es muy importante porque conectamos ambas economías y damos más valor a la gente y nos permitirá crecer para ser una economía principal, y no una alternativa”, explicó a Decrypt.

Taringa! —en la blockchain.

Diego Gutiérrez Saldívar es un emprendedor tecnológico muy conocido dentro del mundo de las finanzas en Argentina. Ha sido uno de los pioneros en la web en el país sudamericano y  fue cofundador —junto a Wences Casares y Constancio Larguía— de Patagon, la primera Fintech que adquirió el Banco Santander en España por $540 millones el año 2000.

Este innovador, de sonrisa alegre y amable trato,  siempre ha tenido la curiosidad de seguir conociendo y emprendiendo. Escuchó por primera vez sobre Biitcoin en el año 2011 y asegura que se quedó 11 días sin dormir, leyendo todo lo que se le cruzaba por delante. 

Y esta constante evolución lo ha llevado a Taringa. “Uno de las razones del por qué adquirimos Taringa es porque necesitábamos un campo fértil para demostrar cómo las economías colaborativas van a transformar las finanzas. Nuestro primer objetivo es darle una billetera cripto a los usuarios de Taringa, queremos demostrar el concepto de las economías colaborativas a gran escala y romper el concepto de que el mundo cripto se ha servido a sí misma”, aseguró.  

Taringa es muy popular en América Latina, aunque su base de usuarios bajó durante los últimos años. El portal, sin embargo, goza de gran presencia en Argentina, donde es utilizada por el 28% de los usuarios de Internet según Statista, por delante de Snapchat, Skype y LinkedIn. 

La red social espera tener éxito, y tiene mucho sentido en economías como la  Argentina, Venezuela e incluso de Chile, donde el peso se ha devaluado más de un 20% en relación al dólar, desde que comenzó la crisis social el pasado mes de octubre.

RSK apuesta a que los ciudadanos latinoamericanos abrirán los ojos hacía una nueva economía descentralizada, y así  implementar un nuevo modelo de finanzas colaborativas.

Y con esta adquisición por parte de RSK, Taringa tiene en la blockchain una herramienta poderosa para promover —con más fuerza que nunca— su tan popular lema de ser una "Inteligencia Colectiva".