La Organización Internacional para las Migraciones de la ONU y la empresa de blockhain Diginex anunciaron esta semana el lanzamiento de una herramienta de cadenas de bloqueo que impide la explotación de los trabajadores migrantes en Hong Kong.

La herramienta, llamada IRIS-SAFER, evitará que las agencias de contratación cobren a los trabajadores migrantes con contratos temporales por cargos ilegales. También combatirá el "intercambio de contratos", una práctica en la que se presiona o se engaña al trabajador para que firme un contrato menos favorable cuando se presenta en el país donde está trabajando.

Antes de empezar a trabajar, muchos obreros migrantes se ven obligados a firmar un contrato —que en realidad no es legalmente vinculante— que parece ofrecerles mejores derechos y salarios más altos. Pero una vez que los trabajadores llegan a sus países de destino, con frecuencia se les presiona para que firmen otros contratos, con términos menos favorables, o para que paguen honorarios adicionales a los reclutadores. Dado que los migrantes ya han gastado o pedido prestado dinero muy necesario para entrar en el país de acogida, es probable que acepten prácticamente cualquier contrato que les permita quedarse.

La herramienta se utilizará para evitar cualquier manipulación de los contratos una vez que se carguen en el sistema.

Diginex, una compañía internacional de FinTech con sede en Hong Kong, dijo que hay casi 390.000 trabajadores domésticos migrantes en Hong Kong, casi el 10 por ciento de toda la fuerza laboral de la ciudad-estado. Los trabajadores migrantes, 98 por ciento de los cuales son mujeres, pagan casi 90 millones de dólares en tarifas ilegales cada año.

Giuseppe Crocetti, jefe de la misión de la OIM en China, dijo que el proyecto "garantizará que en el futuro ningun trabajador o trabajadora doméstica migrante sea vulnerable a la explotación debido a un reclutamiento poco ético". Se ha invitado a unas 1.500 agencias de contratación con sede en Hong Kong a utilizar la herramienta.

En otro proyecto propuesto se utilizaría este instrumento para proteger a los trabajadores migrantes en el Reino de Bahrein, donde los migrantes son utilizados frecuentemente en las industrias de la construcción y de servicios y constituyen más de la mitad de la población total del país, que asciende a 1,4 millones de personas, según una fuente que conoce la situación.

A fin de ayudar al Gobierno de Bahrein, la OIM trabajaría con Coca-Cola y la Autoridad Reguladora del Mercado Laboral para crear un libro mayor de cadena en el que se cargarían los contratos de los trabajadores.

El proyecto de Bahrein aún no ha sido confirmado públicamente. Un portavoz de Diginex simplemente dijo: "Estamos hablando con un número de países sobre el trabajo que estamos haciendo en el reclutamiento ético, pero aún no podemos revelar los detalles del proyecto individual".