Glen Weyl, economista, tecnólogo, investigador principal de Microsoft y co-autor de "Mercados radicales: desarraigar el capitalismo y la democracia para una sociedad justa", tiene muy claro que nuestra sociedad necesita un cambio. Una evolución que toca los cimientos de nuestra economía y democracia. 

Este innovador y líder de referencia en el espacio blockchain, acaba de participar por vez primera en el Foro Económico Mundial en Suiza, donde tomó la temperatura de la élite mundial y testificó cómo la comunidad empresarial y del resto del mundo están en desacuerdo con la economía de Estados Unidos y de su presidente.

Decrypt conversó en la ciudad alpina de Davos con Weyl, quien se caracteriza por su permanente sonrisa, y que habla con la calma —en un buen español— y la madurez de un sabio académico.

La comunidad Ethereum lo considera un gurú, aupado gracias al apoyo de su mentor del mundo descentralizado, Vitalik Buterin, quien a su vez financia la organización RadicalXChangeuna conferencia y organización en rápida expansión que centra como base una comunidad global de activistas, políticos, economistas, tecnólogos y filántropos.

No es casual que la próxima reunión de RadicalXChange se presente en Sao Paulo, Brasil. La región está viviendo un fuerte movimiento de revueltas sociales, que han comenzaron hace más de dos años en Nicaragua y que se han extendido a Ecuador, Colombia, Bolivia y Chile, este último país con fuerte intensidad.

Es precisamente en Chile que Glen tiene un equipo de personas que trabajan con jóvenes que se manifiestan, descontentos por los 30 años del neoliberalismo imperante en el país que fue gestado en la cabeza del economista ganador del Nobel en 1976, Milton Friedman, y que ha llevado al país a un fuerte crecimiento desigual, uno de los más desiguales de América Latina, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)

“La gente en Chile está molesta, pero a la vez, tratan de mejorar la situación actual, de hecho, tendremos una reunión en Santiago justo después de la conferencia en Brasil”, dice Weyl, quien conoce de cerca lo que0p o ocurre en la región.

Economía Digital

Y es que Glen Weyl sabe que para mejorar el sistema, tenemos que partir por la economía digital. Diariamente las personas se alimentan de este sistema con grandes flujos de datos, sin recibir una compensacion justa por ellos. “Debido a que las empresas que recopilan todos esos datos ejercen un control total sobre el mercado, y es un grave problema, porque recaudan miles de millones de dólares sin preocuparse por el valor de la privacidad”, explicó Weyl, mientras saludaba al profesor de MIT, Robert Shiller, quien ganó el Premio Nobel de Economía por su trabajo sobre los mercados de  burbujas. 

Es así que este innovador no duda en decir que “necesitamos un nuevo mercado para los datos, uno que pueda equilibrar este mercado desigual y establecer un valor económico para la privacidad de los datos”.

En su fase más pragmática— y hasta crítica, Weyl asegura que “ blockchain no dará solución a todos los cambios radicales que necesitamos actualmente, aún estamos en fase de experimentación, y con RadicalXChange esperamos poder buscar elementos tangibles para resolver los problemas que estamos enfrentando actualmente”. 

Y es que el economista vuelve a repetir que es muy necesario concepto de "dignidad de datos", que prevé que una institución —tipo sindicato—  pueda negociar los términos para el intercambio de datos en nombre de los usuarios finales. Ya que necesitamos una corrección de los desequilibrios de poder de la economía digital. 

Ya que hoy en día, la gestión de datos y los controles de privacidad se presentan en forma de tediosas, con ofertas poco sistemáticas o de soluciones únicas para todos. Algo que no funciona ni da solución al abuso de poder de las grandes tecnológicas.

Es por ello que desde RadicalXChange se reúne a un granado grupo de expertos para debatir y conocer, de primera fuente, cómo un mercado de datos puede tener éxito. Y será  Latinoamérica un buen campo de experimentación para hacer realidad las ideas radicales de Weyl y de su movimiento social tecnológico.