Parece que a pesar de tener todo el aparato de poder político respaldándolos, los reguladores no están ganando la batalla contra los innovadores. En unas declaraciones recientes del Comisionado Robert Jackson (una de las cabezas de la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos) se pudo apreciar como el experto abogado norteamericano lamentó la poca preparación que tienen los políticos al momento de tocar temas tecnológicos.

De acuerdo con un reporte del medio noticioso U.S News, Jackson “dijo que habían 4.000 abogados en la SEC, pero muy pocos programadores que pudieran explicarles como funcionan los algoritmos y los riesgos que implican para los inversionistas”

Comentó que los reguladores están “luchando” para comprender el tema de las criptomonedas, las cuales aseguró son “emocionantes pero riesgosas”.

Las declaraciones de Jackson reflejan una realidad que no se puede obviar y que afecta a todo el ecosistema de criptomonedas: Los reguladores no comprenden ni saben como tocar un tema tan exótico y heterogéneo como el de las criptomonedas y tecnologías blockchain.

Peor aún, existen reguladores que creen comprender el ecosistema, pero no saben en realidad como se maneja la tecnología y como ha funcionado hasta ahora el ecosistema.  Esta diversidad de criterios ha generado un mundo regulatorio donde existen propuestas encontradas que van desde la el apoyo a las criptomonedas sin contemplar los riesgos hasta una completa prohibición de su uso.

En Latinoamérica la situación no es muy distinta

La realidad presentada por Robert Jackson no es extraña para los reguladores latinos, y aunque existe un avance importante en la mayoría de los países, la carrera no ha estado exenta de obstáculos y desaciertos.

Un ejemplo importante y muy similar al caso norteamericano es Colombia. El país es referente regional en materia de crecimiento de tecnologías Fintech y de interés general del pueblo en el uso de criptomonedas, sin embargo, su legislación es deficiente y por su misma historia, el país posee una arquitectura legal que obstaculiza fuertemente los avances en el uso financiero de tecnologías descentralizadas.

Sin embargo, a pesar del fracaso de una primera iniciativa de regulación del mercado de criptomonedas, un grupo de jóvenes legisladores con una mejor comprensión del ecosistema se ha dado a la tarea de crear una regulación con un carácter integral, promoviendo la discusión de estos temas con varios actores que van desde los políticos hasta los empresarios, pasando por organismos competentes, expertos técnicos y cabildos abiertos.

La idea es cumplir con dos funciones que deben ser fundamentales (y concurrentes) en todo gobierno:

  • Proteger a sus ciudadanos
  • Contribuir al desarrollo del país

Y aunque se vea fácil, la tarea es dura. El congresista Mauro Toro explicó a Decrypt que el proceso para conseguir una legislación completamente integral puede durar años, y esto asumiendo un escenario optimista.

Y quien no lo crea, puede preguntarle al comisionado Jackson, quien además de sostener que miles de “expertos” no pueden ganarle a la tecnología, acaba también de anunciar su renuncia para dedicarse a algo más simple: La enseñanza de leyes a alumnos universitarios.