La administración del presidente Donald Trump sigue empecinada en trabajar por el fracaso del Petro, una criptomoneda creada por el gobierno del presidente Nicolás Maduro con el objetivo de —entre otras cosas— evadir las sanciones que dicho país había impuesto contra los venezolanos.

El Petro permite que los venezolanos hagan transacciones monetarias sin necesidad de pasar por el control del sistema SWIFT o del Departamento del Tesoro norteamericano. De masificarse el uso de criptomonedas, los Estados Unidos podrían perder el nivel de influencia geopolítica que han logrado gracias a la adopción del dólar como moneda de uso común a nivel mundial —amenaza que ya el gobierno se está tomando cada día mas en serio.

Ante esta molestia latente, ya el gobierno del presidente Trump había advertido a los ciudadanos norteamericanos que se abstuvieran de realizar transacciones en Petro, sin embargo, poco efecto tuvieron a nivel interno, pues a finales de año Maduro apretó el acelerador y en un experimento en el cual se permitió usar la criptomoneda para operaciones bancarias tradicionales, se registraron mas de un millón de transacciones según cifras oficiales.

Como consecuencia, la administración ha apretado aún más el cinturón de los venezolanos. Ante una solicitud de información realizada por Jason Brett al Departamento de Estado pidiendo aclarar las consecuencias que podría traer la conducción de operaciones en Petro, un portavoz comentó que el gobierno enmendó el decreto sancionatorio para prohibir a los norteamericanos realizar transacciones con Venezuela, no solo en Petro sino en cualquier criptomoneda existente o que sea creada en un futuro.

“La Orden Ejecutiva 13827, enmendada, prohíbe a los estadounidenses realizar transacciones en cualquier moneda digital, moneda digital o ficha digital que haya sido emitida por, para o en nombre del antiguo régimen de Maduro el 9 de enero de 2018 o después de esa fecha. Toda persona que realice transacciones con las personas y entidades sancionadas, como el antiguo régimen de Maduro o PdVSA, e independientemente de la moneda de las transacciones, se arriesga a exponerse a las sanciones de los Estados Unidos", respondió el Departamento de Estado en un email

El gobierno de Venezuela ha tenido fuertes problemas para cumplir con su promesa de hacer del Petro una criptomoneda con efectos similares al Bolívar. A nivel exterior no ha conseguido el apoyo necesario, y a nivel interno el primer experimento mostró fuertes fallas de infraestructura que hacen sumamente difícil su adopción.

Como ejemplo, luego de implementar el uso del Petro, el gobierno anunció un mantenimiento de la plataforma "Patria" por 7 días, el cual luego pasó a tener un carácter indefinido —y hasta la fecha no hay información sobre cuando se pueda volver a usar la criptomoneda con los dispositivos bancarios.

Sin embargo, las transacciones en Petros no son controlables por el gobierno de Trump, quedando como último recurso el ataque a uno de los puntos débiles que esta criptomoneda comparte con el resto de tokens en el mundo, incluido Bitcoin: la necesidad posterior de convertir los tokens a dinero fiat.

Por ahora las sanciones norteamericanas parecen ser menos problemáticas para el Petro que la propia inefeciencia de los órganos gubernamentales para adoptar la criptomoneda, sin embargo, en general esta medida de presión que muchos consideran como un acto de guerra, han tenido un efecto positivo desde el punto de vista de los objetivos planteados por el gobierno norteamericano: Recientemente el gobierno de Maduro tuvo que levantar las restricciones al uso del dólar y la moneda americana ya convive junto con el Bolívar siendo más popular que el mismo Petro.