El gobierno de Uruguay quiere aprovechar la fiebre de las criptomonedas para estimular de alguna manera unos hábitos mas amigables con el medio ambiente entre sus habitantes. Y ¿qué mejor forma de unir criptomonedas con el medio ambiente que crear una altcoin para este propósito?... Pues eso es precisamente lo que hicieron: Permítenos presentarte a Plasticoin.

Más allá de ser una simple criptomoenda, Plasticoin es una plataforma promovida por la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) con el objeto de estimular el reciclaje del plástico y permitir que aquellos con buenas prácticas ecológicas reciban una recompensa monetaria.

“La idea es que los envases plásticos de gaseosas o las bandejas de comida, entre otros productos, sean reciclados, se conviertan en una divisa con valor que permita a quienes la posean comprar un café, cortarse el pelo, tomar clases de surf, entre otras actividades.” Explica el portal Economía Sustentable.

En un primer lugar, la iniciativa comenzará a tomar forma en la región de Piriápolis del departamento de Maldonado. Un kilo de plástico tendrá un valor de 100 tokens mientras que 1 kilo de plástico recolectado en playas valdrá 200 tokens. La joya del programa es el kilo de microplásticos, el cual se pagará a 400 tokens la unidad.

Hasta los momentos la iniciativa ha motivado a unas 15 empresas y 600 personas quienes se animaron a registrarse en la web oficial del proyecto.

Plasticoin no solo consiste en pagar por la recolección de desechos. El proyecto busca crear un ecosistema completo que permita el uso de esta criptomoneda para el pago de bienes, servicios, promociones empresariales e institucionales.

Plasticoin tiene un hermano mayor en Argentina

Y si Plasticoin te suena de algún lado, no estás muy equivocado. La iniciativa uruguaya tiene una filosofía muy similar a la de Jellycoin, un proyecto argentino que busca recompensar a los ciudadanos que tengan buenas prácticas al momento de disponer de sus desechos.

La plataforma Jellycoin serviría como un lugar de encuentro entre los dueños de material de desecho y los procesadores que usen estos productos como materia prima. La idea es permitir a los ciudadanos “vender” su basura ubicando a algún procesador interesado en comprar sus desechos. Este haría el pago en Jellycoin y pasaría luego a recoger su mercancía.

Iniciativas como esta, por muy curiosas que parezcan, valen la pena. Después de todo, no importa lo que hagas con tus tokens, al final nada es más valioso que la satisfacción de haber hecho una buena acción. El planeta entero te lo agradecerá.