La batalla por la invasión vs respeto a la privacidad en las aplicaciones de rastreo para controlar el coronavirus

Se está librando una guerra por las aplicaciones de rastreo de contactos del coronavirus y la privacidad es el quid de la cuestión.

Por Will Heasman

3 min lectura

Los gobiernos de 23 países están tratando de acceder a la tecnología de aplicaciones de rastreo de contactos colectivos de Apple y Google en medio del coronavirus. Sin embargo, las características de privacidad impuestas por los dos gigantes de la tecnología son frustrantes para las autoridades de todo el mundo.

El miércoles marcó un momento decisivo para la herramienta Apple-Google. Desarrollada para detener el virus mediante la identificación y prueba de potenciales portadores de coronavirus, el sistema es muy codiciado, con múltiples estados de EE.UU. junto con 22 países de todo el mundo solicitando acceso a la tecnología.

Sin embargo, las restricciones en la recolección de datos de localización GPS e información personal están causando un dolor de cabeza a algunos gobiernos. En lugar de usar números de teléfono y GPS, la solución de Google y Apple aprovecha el Bluetooth para rastrear a los usuarios que permanecen cerca durante cinco minutos. Los funcionarios sostienen que la aplicación podría ser más eficiente rastreando la ubicación de los usuarios, permitiendo a las autoridades identificar los puntos de acceso viral.

¿Es la descentralización la mejor forma de implementar las aplicaciones de rastreo frente al coronavirus?

Si bien los gobiernos descontentos se lamentan de las limitaciones percibidas, tienen pocas alternativas. Las aplicaciones de rastreo por contrato desarrolladas en otros lugares han producido su justa parte de problemas, a saber, la falta de adopción y una letanía de problemas de seguridad.

En el Reino Unido, la aplicación de rastreo de contactos del NHS, desarrollada en conjunto con el Centro Nacional de Seguridad Cibernética (NCSC) de GCHQ, introdujo algunos defectos significativos en la privacidad. Tras una exhaustiva auditoría de seguridad, los investigadores llegaron a la conclusión de que los datos de la app podían ser explotados fácilmente.

Como solución, los analistas abogan por la descentralización del sistema. En la actualidad, la comparación de contactos de la aplicación se realiza a través de un servidor central. Los investigadores sostienen que este proceso podría descentralizarse, minimizando los riesgos latentes.

La aplicación de rastreo de contactos del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido para rastrear el coronavirus está descentralizada. Imagen: BBC

Según la BBC, el NCSC es consciente y se ocupa de las preocupaciones planteadas por las aplicaciones de rastreo de contactos para controlar el coronavirus. No obstante, los investigadores siguieron instando a que se establecieran disposiciones legales para restringir tanto el uso de los datos como el tiempo durante el cual se puede almacenar la información.

 

Esta no es la única confusión de privacidad que enfrentan los desarrolladores de aplicaciones de rastreo de contactos. En Francia, más de 140 expertos en seguridad cibernética han firmado una advertencia pública sobre las implicaciones para la privacidad de las soluciones de rastreo de contactos.

"Todas estas aplicaciones entrañan riesgos muy importantes en lo que respecta al respeto de la intimidad y las libertades individuales", se lee en la advertencia. "Uno de ellos es la vigilancia masiva por parte de actores privados o públicos".

Descubrir un equilibrio entre la preservación de la privacidad y la eficiencia es vital. Por ahora, parece que la herramienta de Apple-Google está logrando este equilibrio, les guste o no a los gobiernos del mundo.

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